Te miro mirar

martes, 26 de febrero de 2013

- LA SED ES LA GRACIA, PERO, LAS AGUAS SON UNA BELLEZA OSCURA -


Clarice Lispector, Revelación de un mundo.

NO TANTAS VECES, SINO TANTO



 Clarice Lispector, Revelación de un mundo.

miércoles, 20 de febrero de 2013

SABER LEER



Monseñor Antonio José Plaza

Fundador del Instituto Superior del Profesorado "JUAN N. TERRERO", el 4 de febrero de 1959.
Figura destacada por 30 años de la última parte de su vida como titular de la sede arquidiocesana platense (1955 - 1987) y antes por espacio de otros 27 años (1923 - 1950) en el Seminario Platense, primero formándose y luego como profesor, hasta que en 1950 lo eligió el Papa como Obispo de Azul, primero como auxiliar y coadjutor y luego como titular, hasta su elevación a Arzobispo Platense.

Reseñar, aún sintéticamente, la actuación del Arzobispo sería extensísimo. Redujo la Arquidiócesis Platense, pues abarcaba todo el este de la Provincia de Buenos Aires hasta el sur y todo el conurbano conocido como Gran Buenos Aires, siendo 43 partidos en total, resultando las diócesis de Lomas de Zamora, Morón, San Isidro y Mar del Plata en 1957; Avellaneda y San Martín, en 1961; San Justo en 1969; Zárate-Campana y Quilmes, en 1976; Chascomús, en 1980.

Mons. Antonio José Plaza intervino en la obtención de la libertad de enseñanza como Presidente de la Comisión Episcopal de Educación, tanto en campañas y reuniones, como con intervenciones directas ante gobernantes de la Nación y de la Provincia de Buenos Aires. Con todo ello logró, específicamente del Gobierno del Presidente Dr. Arturo Frondizi, la reglamentación del Art. 28 de las Universidades Privadas, en 1959; la aprobación de la enseñanza de la moral religiosa en el orden nacional, en 1960; el Decreto 11.179 sobre la enseñanza privada, en 1960; y en el orden provincial, el Decreto de reconocimiento de la enseñanza no oficial, en 1960. En otras oportunidades -principalmente entre 1972 y 1974- en que parecía peligrar todo lo obtenido, publicó varias Declaraciones de la Comisión Episcopal.
En el plano arquidiocesano, en el rubro de la educación, veló por el Consejo de Educación Católica, designando sucesivas Comisiones a través de los años, y bendiciendo su nueva sede en 1979. Creó la Junta Regional de Educación Católica, en 1963. Erigió la Universidad Católica de La Plata en 1963, inaugurándola en 1964 y obteniendo su reconocimiento en 1968 y la aprobación definitiva en 1971. En el nivel terciario erigió varios Institutos del Profesorado, además del "Terrero". Durante su gobierno alentó la fundación de más de cincuenta colegios secundarios, primarios y preprimarios.
Erigió 79 parroquias, 10 Vicarias y 2 Vicarias Foráneas. Instaló monasterios y casas religiosas y modernizó los Seminarios Platenses.


Monseñor Antonio José Plaza

Arzobispo de La Plata
Monseñor Plaza fue un activo colaborador de las fuerzas represivas durante la dictadura militar. Usó su posición de la Iglesia para entregar a decenas de personas a las Fuerzas de Seguridad que aún permanecen "desaparecidas", entre ellas a su propio sobrino, José María Plaza quien luego fue visto en la ESMA.

Monseñor Antonio Plaza fue designado capellán mayor de la Policía de la Provincia de Buenos Aires el 11 de noviembre de 1976, siendo jefe de la institución el entonces coronel Ramón Camps, uno de lo más sádicos represores. Como capellán, visitó centros clandestinos de detención, donde albergaban a los "desaparecidos", junto con el coronel Camps. Por ejemplo, el ex-desaparecido Eduardo Schaposnik, lo vio a Plaza con Camps en el centro clandestino ubicado en la división de infantería de la policía de la Provincia de Buenos Aires. Continuó como capellán, recibiendo el suelo más alto disponible en la policía y disponiendo de un chofer, hasta que fue destituido por el gobierno democrático en 1983.

Monseñor Plaza dio su apoyo a las leyes de impunidad en Argentina. Al referirse a la ley de autoamnistía, dictada por el último presidente de facto Reynaldo Bignone, y a la que calificó de "evangélica", dijo: "las leyes de amnistía en toda la tradición del mundo, nunca fueron cosa mala, es algo que aquieta los espíritus. Esto no debe tornarse para nosotros como los encuentros de Nuremberg, para ir a buscar y matar gente, cometiendo un montón de irregularidades y llevarse al pobre Eichmann..." (La Voz, Buenos Aires, 19 de agosto de 1983) Denunció al juicio contra la junta militar caracterizándolo así: "...es una revancha de la subversión y una porquería. Se trata de un Nüremberg al revés, en el cual los criminales están juzgando a los que vencieron al terrorismo..."

En 1984 fue denunciado por delitos de encubrimiento de torturas, privación ilegal de la libertad y violación de los deberes de funcionario publico.

El nombre del Monseñor Plaza apareció como uno de los 15 sacerdotes denunciados como represores en la lista de la CONADEP. Plaza no protestó su inclusión, ya que nunca negó su conexión con las fuerzas de la represión.

Falleció en 1987.

Dice la página del Diario El País.

Sábado, 21 de Mayo de 1977

Monseñor Antonio José Plaza

El arzobispo de La Plata y capellán general de la policía de Buenos Aires, ha publicado una pastoral en la que advierte a los jóvenes, que no se dejen atraer por los cantos de sirenas de algunos subversivos, que incluso obligan a sus adeptos a tomar una píldora para darse muerte en el momento que son descubiertos. «Y mientras ellos -los dirigentes de la subversión- ya están en plena fuga rumbo a Madrid, Barcelona, Roma, o donde les tenga el demonio.»

EL MISMO NOMBRE

El ropero, como le decía mamá, tenía tres puertas con espejos. Una grande, en el medio, y dos más angostas a los costados. Un ropero antiguo como ese, inspiraba una especie de respeto.
Si me paraba frente a la puerta del espejo grande, podía casi envolverme abriendo las dos más chiquitas. Quedaba encerrada en un triángulo de espejos. Un caleidoscopio humano. Con la extraña acústica de ese hueco, mi voz no parecía pertenecerme.
Ver a mis yos repetirse indefinidamente me encantaba. Digo me encantaba, generaba un hechizo del cual no podía desprenderme.
Mamá y mi hermana decían que que vanidosa, que como me gustaba mirarme.
Yo hablaba con cada una de ellas, de las del espejo, a todas les decía algo por separado. Porque todas eran alguna, bajo el mismo nombre: Apeticadas.

Yo era más inteligente que ahora. Sabía que dentro mío convivían muchas.

CECI

A los tres años, la elegí como mejor amiga.
La elegí porque, desde el principio, nos reíamos mucho juntas.
Teníamos grandes ataques de risa, por los cuales nos echaban de la salita, en jardín de infantes, o del aula, durante la escuela primaria.
Nos querían calmar, pero nunca lo lograron.


EL COLOR DEL MAR

Le dije a la vendedora que siempre usaba esos aburridos, negros, sin nada. Que quería cambiar. Le dije así, sin nada. Como si un moño o un strass lo fueran todo. Le pedí el de la vidriera, el del moño amarillo. No, ese no le quedaba. Me conformé con el mismo modelo en BEIGE, un color que con su nombre ya nos dice todo (amo la lengua francesa, pero con esta palabra se esmeraron muy poco).
Ya dentro del probador, apreciaba como el BEIGE inundaba todo mi ser. Se amalgamaba a mis tetas, las deprimía. Y no solo eso, sino que las separaba en dos montoncitos irreconciliables de carne venosa. Entonces, ella entra, triunfante. Asoma su carita entusiasmada y proclama "Mirá que divino color, CORAL". Que nombre. Igual me gusta. Es color CORAL, es de color, es grande, digo, ocupa mucho espacio visual, es exagerado, es rimbombante. Igual me gusta.
Me lo pruebo y me queda bien, realmente. Nunca tuve un corpiño así, tan de mujer. Con ese color, y tiene cositas de las cuales no sé el nombre, encaje o algo así, como distintas capas de piel, o escamas, tiene algo de pez. Y claro, es CORAL, parecido al salmón, tiene todo de mar, que tonta soy. Tiene algo de sirena, de mujer fatal, de disfraz.
Y entonces aparece esa sensación. Como aquella vez que tuve el helado con chocolate en la playa que siempre había querido. Esa angustia.
De repente, me siento indigna de este corpiño. Indigna de él o de la situación. Siento que no me pertenece. O que no nos pertenecemos. Que nuestros caminos nunca se tendrían que haber cruzado. Que no tiene nada que ver conmigo. Que lo quería, pero no de esta manera. Que si lo busqué es por algo. Que quería encontrarlo, no buscarlo.
Aquella vez. Quizás asumí que si nunca me tocó helado bañado con chocolate en la playa es porque no soy la chica indicada para el helado bañado con chocolate en la playa. ¿Simplemente no va conmigo, y esa es toda la explicación?
La vendedora me espera del otro lado del probador. Tiene muchas cosas para decirme. Me va a ofrecer bombachas que hagan juego, me voy a rehusar a ellas. Me va a insistir, no voy a saber qué decirle.

LA VIDA ES MARAVILLOSA


El otro día, en el trabajo, una compañera me pregunto "¿Qué te pasa a vos que estás tan contenta?". Yo respondí sin tiempo para entender si lo que hacía era un chiste, un auto-chiste, ser irónica, espontánea o mentirosa: "Porque la vida es maravillosa".

Después me enojé, me llovió encima figurada y no figuradamente, la que me molestó fue la primera de las dos, la otra dio un buen contexto. Mi afirmación de más temprano fue puesta en duda cruelmente. Siempre así funciona. "Toda comprensión súbita se parece mucho a una aguda incomprensión", dice Clarice.

Prefiero hacerme la tonta y pensar que, hoy, la vida es maravillosa porque tengo escáner.

martes, 12 de febrero de 2013

O

Ornitorrinco
Obnubilación
Olivo
Ojota
Orfebre
Olécranon
Oda
Ocre
Obrero
Omnipresente
Orden
Occipital
Oleaginosa
Ocular
Obsoleto
Ostra
Objeto
Ombre
Okinawa
Ostentar
Ocupar
Ovulo
Oprimido
Otitis
Onomatopeya
Oblicuo
Ocio
Opio
Ostensible
Obediencia
Otario
Oximorón
Oui
Osificación
Oz
Olvido
Osamenta
Otelo
Oasis
Obsceno
Ocelote
Omisión
Ópalo
Orage
Ornamento
Octaedro
Oropel
Oscilación
Otra

FICCION

-Me parece una pelotudez lo que decís.
-¿Te parece?
-Si
-A veces no entiendo si me sobreestimás o me subestimás…
-Lo decís como si no hubiera un término medio.
-¿Lo hay?
-Supongo que trato de ser justo.
-El tema es para qué lado.
-¿Para qué lado qué?
-Para qué lado de la justicia trabajás. 

sábado, 9 de febrero de 2013

ELLA


Tengo tanto que decir de ella, que empiezo con una foto para no atragantarme.

martes, 5 de febrero de 2013

CINCO REVELADORAS PREGUNTAS PARA HACER EN UNA PRIMERA CITA (VERSION 2013)


1) ¿Tenés alguna prenda de vestir salpicada de lavandina?

2) ¿Te gustan las sorpresas?

3) ¿El lila, es un color?

4) ¿Te considerás dotado a la hora de escribir cartas y/o mails? (La insistidora)

5) ¿Palta sí o palta no?

UMBRAL

Le regaba las plantas a mi familia, esa actividad que sólo se realiza en temporada de vacaciones (ajenas). Debería decir les regaba la vegetación. Además de resultar gracioso, resulta mucho más adecuado debido al ecosistema que rodea mi casa materna-paterna.

Dicha casa, mi casa de Burzaco, se halla literalmente rodeada de árboles, enredaderas, plantas, distintos tipos de pastos, arbustos y dos pinos, entendiéndose a los pinos como árboles superiores a los demás debido a su envergadura.

Hallábame regando junto a uno de los pinos, el de adelante, cuando escuché un ruido siniestro. Digo siniestro, en su significado más freudiano: aquello angustiante, espeluznante y espantoso. Fue algo así como un retorcerse cosas, entrechocarse aquellas, refregarse las otras.

No me gustó nada, menos me gustó no poder localizarlo. Pero era allá arriba, en lo alto del pino, donde se gestaba. Y de lo alto del pino cayó. Y con él, cayó el ruido.

No me asustó que estuviera muerto. Sin embargo me paralicé.

No era la primera vez que veía uno, en absoluto. A tantos les dimos santa sepultura en el fondo de la casa. Nos hacíamos las místicas. Les poníamos cruces hechas con palitos, con piedras, un nombre ficticio grabado en la tierra, les llevábamos flores a su tumba de plumas.

Pero a este, no podía ni mirarlo.
¿Por qué?
Presumía a esa bola amarilla y peluda retorciéndose, casi truculenta. 

Era el umbral. Detectar aún un movimiento de sus patitas sin terminar. Un espasmo. La muerte es triste pero tranquiliza. Anula la esperanza y la responsabilidad. No saberlo ni vivo ni muerto, eso me asustaba.