Te miro mirar

miércoles, 17 de abril de 2013

OPINEMOS DE ESO

- Pasame el palo. - dice Alfredo. Con ese palo baja el interruptor para apagar el split cuando no encuentra el control.
Le paso el control remoto. Está detrás mío, sobre la mesita.
- El palo te dije. - Se enoja. No le gusta que le sepan los secretos a Alfredo.
Vuelvo a apoyar las manos sobre la mesita. Las cruzo por detrás de mi espalda. Tanteo el control de la tele, los medicamentos, la birome, el inalámbrico.
- ¿También vas a opinar de eso? - dice, como si supiera.
Los perros ladran. Es Bianca, que llega. "Bianquita linda" pienso en decirle, y en agarrarla de la nuca en el momento del beso. "Tu viejo te puso Blanca por el vermú, Bianquita. Si lo hubieras conocido te gustaría menos tu nombre, o te gustaría más".
Bianca llega transpirada. Viene corriendo desde la parada porque unos tipos. Es linda Bianca. No se lo digo, ni saco las manos de la mesita. De lejos, le sonrío.
- Siempre apurada esta piba- Alfredo dobla un repasador en cuatro y se arremanga. Su atención está puesta  en el televisor que permanece encendido en mute desde las tres de la tarde. Pasan un resumen de noticias del que poco puede entender, pero lo poco que puede entender le alcanza. Frunce el ceño, larga alguna puteada y suspira. Se acostumbra.
El más violento es el suspiro, porque lo expulsa sin resolución previa. El suspiro es como una maldición que le sale por las fosas nasales a Alfredo.
La Chueca me lame los dedos de los pies. Otra vez me olvidé de venir en zapatillas. Se toma todo el trabajo en untarlos de baba. Empieza por la uña del dedo chiquito.

No hay comentarios: