Te miro mirar

jueves, 31 de enero de 2013

HACERSE LA MEDIOCRE

No suelo ver series. Menos verlas completas.
No me acostumbro, o me aburro en el medio, o no me sale.
Vi únicamente dos series completas en toda mi vida:
Los Soprano y Six Feet Under.
Los Soprano me gustó toda, de Six Feet odié el final.
Este verano, como pasatiempo, porque no tengo televisión (y, a veces, necesito suplir esa necesidad de ver algo que me haga reír y no pensar demasiado), empecé a ver la serie How I met your mother.
A verla ordenadamente, porque ya había visto algunos capítulos desordenados. Esos primeros capítulos no me habían gustado.
Pero, grave error, me supuse prejuiciosa y le di la chance de ser mirada por mi (ja!).
Grave error, repito.
(ATENCION, si sos un fundamentalista de la serie o si recién arrancás a verla, o si todavía no te diste cuenta de que voy a criticar y contar una parte que se supone debe ser importante, dejá de leer porque esto es un -siempre quise decir esa palabra- SPOILER. Gracias -por lo de spoiler, obvio. La dije otra vez, que bueno)
Grave error, el cual reconozco en la tercera temporada.
Porque, la 2da temporada de How I met you mother termina con una de sus protagonistas viniendo para Argentina.
No sé qué me molesta más.
(Por un instante pensé que así se podría haber llamado mi blog, o que podría abrir un nuevo blog con ese título y esa temática: dos situaciones o cosas o personas dignas de rechazo y una invitación a pensar cuál que las dos es peor. Lo voy a tener en cuenta.)
Decía, que Robin viaja a la Argentina y vuelve para contarlo, al comienzo de la tercera  temporada.
Aunque, en realidad, lo que vuelve es una chica con collares pseudo hippie y trencitas por toda la cabeza, que degustó montones de frutos exóticos en ranchos, que tocó tambores, que practicó windsurf junto a un novio masajista y espiritualmente mersa –y viceversa- que se llama Gael, pero es Enrique Iglesias, que fumó porro a troche y moche, que  anduvo peluda y despreocupada y bronceada, sin corpiño y repleta de arena.
Y acá viene la parte en la que me ¿enojo? y me pregunto: ¿No podían investigar un toque muchachos? ¿Era necesario despilfarrar ignorancia de esa manera?
Y, a continuación, me corrijo: ¿Es realmente necesario que demuestren tan explícitamente que se cagan absolutamente en todo y eso incluye a la idiosincrasia de, no solo el mio, sino de todos los países que no son el suyo propio?
Y, enseguida, me desbarranco: ¿No será que ese mix de exoticidades que desplegaron son una cierta idea que se hacen de Latinoamérica, ese “de nosotros para abajo”? 

Quizás exagero, lo sé.
Dudo entre dejar de verla o hacerme la mediocre.

3 comentarios:

Gonzalo R. C. dijo...

Capitalismo irracional. Paso algo similar en la última de X-Men, con Villa Gesell, gran pifie http://4.bp.blogspot.com/-3VQBGnXrp2c/UBtVf8L2tmI/AAAAAAAADiA/sbPJaFzFdnQ/s1600/x+men.jpg

Varios dijo...

Las series yonkis, junto a su cine, son uno de los principales constructores de sentido para su población, pero sobre todo para todos nosotros, los demás no yonkis que no paramos de consumirlas. Todas las series masiva de USA están plagadas de errores (en realidad no lo son) sobre geografía, idiosincrasia, costumbres, y sobre todo sobre lo peligroso que es el mundo exterior.
24 fue el caso más burdo y asqueroso.
Así y todo es divino ver series, pero de las buenas. (Mad Men, The Killing, Breaking Bad, Treme, Person of Interest, Boardwalk Empire, y recientemente The Following)

pelu dijo...

Gonzalo: Muy bueno lo de Villa Gesell, gran pifie.

Varios: Coincido con todo, pero lo más inteligente de tu comentario es reconocer lo que hacen como una clara bajada de línea sobre "lo peligroso que es el mundo exterior".
Voy a probar mejor suerte con alguna de las series que enumeraste.

A los dos, gracias!