Te miro mirar

miércoles, 27 de junio de 2012

LA SOBERBIA DE LA SOBERBIA


Consejo:

Si pretendés acusar a alguien de soberbio no le digas "es una pena que creas que tenés todo tan resuelto..."

Queda soberbio.



miércoles, 20 de junio de 2012

LA ESTRATEGIA DEL MOCO


Si no escuchás, es porque lo tenés en el oído.
Si no pensás claramente, es porque se encuentra alojado en tu cerebro.
Si no sabés qué decir, está atravesado en tu garganta.
Si no te querés mover, obstruye tus articulaciones.
Si hay algo que no ves, es él, que se posa sobre tu retina.
Si no te dan ganas de pensar mucho en algo, te inhibe el sentido común.

Usemos todos, este invierno, la estrategia del moco.

(Obviemos el tema olfato/naríz porque me parece que es una redundancia y le quita sentido a lo aqui expuesto)

martes, 19 de junio de 2012

EL NUMERO DE ORO


Muchas veces con Coco lo habíamos intentado, o habíamos tratado de intentarlo.

Por lo general desistíamos: cambiando de tema, necesitando papel y lapicera, postergando la gugleada o deshaciendo (o rehaciendo, según la mirada) la conversación en diversas polémicas. Yo escuchaba. Era, por lo general, mi padre quien ponía en duda el relato con algún "¿entre Onganía y Lanusse, Levingston?" y Coco respondía con su típica "si me acordaré de aquel desgraciado".


La última vez que, recuerdo, probamos fue para su cumpleaños de 81. Esa vez se generó cierta polémica sobre cierta época en la que solo había ¿luz o agua? de noche y, como Coco tenía mucho trabajo en la imprenta, andaba un tanto drogado para aguantar toda la noche despierto (¿?).


Hoy, que falté al trabajo, que genero moco en cantidades industriales, se me ocurrió desasnarme. Como no puedo compartirlo con él, lo comparto con la blogoaudiencia.


En sus 81 años, mi abuelo Coco vivió la asunción de 35 presidentes, contando 3 perones, 2 menems y toda la troupe del 2001.


Creo que ahora entiendo un poco más su polémica relación con la política. No era para menos.
  

POESIA VINTAGE IV



¿A qué le tiene miedo la gente?

¿A que le roben el auto, a que se incendie la casa, a olvidarse las llaves, a que le vaya bien, a que le vaya mal?

¿A qué le tiene miedo la gente?

¿A la muerte, a la responsabilidad, al futuro, a la inseguridad, a la vejez, al aburrimiento?

¿A qué le tiene miedo la gente?

¿A las alturas, a la Tercera Guerra Mundial, al castigo divino, al calentamiento global, a quedarse sin trabajo?

¿A qué le tiene miedo la gente?

¿A la invasión extraterrestre, a la soledad, a quedarse ciegos, a las cucarachas, a no saber, a saber?

¿A qué le tiene miedo la gente?

domingo, 17 de junio de 2012

GLORIOSO

Guirnalda
Guiso
Glicina
Gente
Galpón
Gris
Golondrina
Gotera
Garguero
Gélido
Glinglin
Gospel
Granada
Grosero
Guinda
Galán
Galápagos
Gruñir
Grandilocuente
Gagá
Grifiñafitos
Gol
Gel
Gramíneas
Gorgotear
Género
Gamuza
Gaviota
Gazpacho

MALAS COMBINACIONES II

Lana + Humedad

EL ENCANTO DE LO INCONCLUSO

VII

 Como esas películas donde el protagonista resignifica su vida a los cincuenta años por algo  que le pasó a los dieciséis. Algo terrible, sublime y pasajero que fue mutado por el tiempo a terrible,

(la palabra terrible en “nuestro idioma” dice tanto lo peor como lo mejor. Alguna vez lo hemos buscado en el diccionario de la Honorable Corporación, y nos hemos sentido amparadas. ¿Que causa terror? Al igual que lo más complejo y simple. ¿Difícil de tolerar? Al igual que lo más inestable y duradero. ¿Muy grande o desmesurado? Como lo más bello y espantoso.) 

ordinario, permanente.

- Como las vidas de algunas que ni te cuento...O como las caras de algunas, sin ir más lejos.- Marina me señala a unos monstruos marinos femeninos entangados, con bikinis de las que se atan a los costados, hiperbronceados, lectores de magazines, tal es su decir “leemos magasines”.

 Acontece un tercer acto, el definitorio, el que entrelaza estos antónimos. Puede ser el encuentro con un desconocido o un viaje, en el mejor de los casos. Una muerte o un desengaño, en el peor. Los tres actos se alinean y él o ella deberá ineludiblemente relacionarlos.

- O conseguirse un chongo, y si te he visto no me acuerdo…- Es nuestro segundo o tercer día de playa y La Típica ya es una de nosotras. Así lo pienso, y pienso ¿qué somos, qué seremos  nosotras?

martes, 12 de junio de 2012

EL ENCANTO DE LO INCONCLUSO


VI

Los niños duermen. Sobre las reposeras del hotel descansamos y tomamos:
- ¿Y ustedes…no quieren tener hijos? – La pregunta tan temida de la típica nos resulta tan temida y típica que no nos sorprende.
Marina:
- Solo si supiera que mis hijos me quieren tener a mi…de madre, por supuesto.
Nos reímos, cómplices. Le tiramos nuestra complicidad en la cara, como un trapo sucio. Me lo imagino y me sigo riendo de la imagen, y de lo patética que soy también me río. Y también porque ya estoy borracha.
La típica busca en mí una mirada orientadora al comentario de Marina. Opto por una explicación que la desnivele (quiero que la desestabilice y que la desnivele, que caiga y que cuando caiga sienta que cayó veinte pisos bajo tierra), le explico la teoría marinesca de la mala prensa materna.
- Mala prensa- repite divertida - Al igual que el anarquismo, la filosofía, la juventud, la globalización…Y la prensa misma…
Si señores, La Típica nos sorprende. Nos deja con la boca entreabierta. Nos pega un cachetazo en la cara. Nos tira un balde de agua fría. Éstas y demás imágenes típicas acuden a mi mente. No  se me ocurren, no son imágenes dignas de mencionar. Son típicas y acuden a mi mente. Porque señores, La Típica no sorprende. Y ya nada volverá a ser lo que era. Con una mirada se lo digo a Marina. Con una mirada de horror responde, bañada en sudor, con dificultad en la conjugación, crispada:
-¡Emborrachémonos!   

miércoles, 6 de junio de 2012

COSAS QUE PASAN


Ese momento en el que alguien que te caía entre bien y muy bien dice algo tan pero tan fascista que nunca más podrás verlo de la misma (amistosa, simpática, espontánea) manera.
Así, sin comas, ese momento.
Ese momento.

MALAS COMBINACIONES


Crochet + Mariposas

EL ENCANTO DE LO INCONCLUSO


V

Los nuestros y el marido de la típica se hacen amigos de playa después de cierta conversación (vista pero no oída) que desconocemos. El marido de la típica (que al momento de la cita porta  un jean cuyo calce roza la perfección, coincidimos) los invita a tomar algo “entre hombres” a la noche. La invitación implica quedarnos de nodrizas en el hotel con la típica y su cría. Mi marido me invita al supuesto evento con aires de concertación. No digo nada porque si dijera algo me diría…
-Siempre se quejan, y una vez que organizamos algo y pensamos en qué hacen ustedes, ¡también les molesta!- Marina redondea mi cuadrado diálogo interno.
Asiento con la cabeza y le sonrío.  
Los imagino a los tres: los pechos sudados, los pelos del pecho sudado asomando por el cuello entreabierto de sus camisas de colores claros, las piernas cruzadas, o mejor una pierna apoyada perpendicular sobre la otra, con el tobillo colgando peligrosamente sobre la rodilla, hacen gestos grandilocuentes, hablan fuerte, se rascan la barba, fuman y se rascan la barba, se miran, se estudian, se ríen, no llegan a ninguna conclusión, se emborrachan.
- Después se van a meter en nuestras camas calientes a la madrugada- Dice Marina.
Me quedo pensando en la ubicación de la palabra “calientes” en su oración.
-Amén- concluye Marina.