Te miro mirar

domingo, 12 de agosto de 2012

CREAR ES DUDAR, O POR QUE HAROLD PINTER NO ES CLAUDIO MARIA DOMINGUEZ (Y QUE DIOS ME PERDONE LA COMPARACION)

"Si tuviera que afirmar algún precepto moral éste podría ser: Cuidado con el autor que presenta su preocupación para que la abraces, que te deja sin ninguna duda sobre su mérito, su utilidad, su altruismo, que declara que su corazón está en el lugar correcto, y se asegura que pueda verse de cuerpo completo, una masa con pulso allí donde deberían estar sus personajes. Lo que se presenta, demasiado frecuentemente, como un cuerpo de pensamiento activo y positivo es en realidad un cuerpo perdido en una prisión de definición vacía y cliché.
Es claro que este tipo de autor confía absolutamente en las palabras. Yo por mi parte tengo sentimientos mixtos hacia las palabras. Moverme entre ellas, sortearlas, verlas aparecer en la página, todo esto me da un placer considerable. Pero a la vez tengo otra fuerte sensación sobre las palabras que asciende a poco menos que náusea. Tal peso de palabras nos confronta día a dia, palabras habladas en un contexto como éste, palabras escritas por mi y por otros, el grueso de todas ellas una terminología viciada y muerta; las ideas interminablemente repetidas y permutadas se vuelven insípidas, trilladas, insignificantes. Dada esta náusea, es muy fácil ser vencido por ella y retroceder hasta la parálisis. Me imagino que la mayoría de los autores saben algo de este tipo de parálisis. Pero si es posible confrontar este náusea, seguirla hasta su médula, entrar y salir de ella, entonces es posible decir que algo ha ocurrido, incluso que algo se ha logrado".

Escribir para teatro
Un discurso de Harold Pinter en ocasión del National Student Drama Festival en Bristol en 1962. 

Del libro La fiesta de cumpleaños, Ed. Losada

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