Te miro mirar

domingo, 17 de junio de 2012

EL ENCANTO DE LO INCONCLUSO

VII

 Como esas películas donde el protagonista resignifica su vida a los cincuenta años por algo  que le pasó a los dieciséis. Algo terrible, sublime y pasajero que fue mutado por el tiempo a terrible,

(la palabra terrible en “nuestro idioma” dice tanto lo peor como lo mejor. Alguna vez lo hemos buscado en el diccionario de la Honorable Corporación, y nos hemos sentido amparadas. ¿Que causa terror? Al igual que lo más complejo y simple. ¿Difícil de tolerar? Al igual que lo más inestable y duradero. ¿Muy grande o desmesurado? Como lo más bello y espantoso.) 

ordinario, permanente.

- Como las vidas de algunas que ni te cuento...O como las caras de algunas, sin ir más lejos.- Marina me señala a unos monstruos marinos femeninos entangados, con bikinis de las que se atan a los costados, hiperbronceados, lectores de magazines, tal es su decir “leemos magasines”.

 Acontece un tercer acto, el definitorio, el que entrelaza estos antónimos. Puede ser el encuentro con un desconocido o un viaje, en el mejor de los casos. Una muerte o un desengaño, en el peor. Los tres actos se alinean y él o ella deberá ineludiblemente relacionarlos.

- O conseguirse un chongo, y si te he visto no me acuerdo…- Es nuestro segundo o tercer día de playa y La Típica ya es una de nosotras. Así lo pienso, y pienso ¿qué somos, qué seremos  nosotras?

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