Te miro mirar

martes, 12 de junio de 2012

EL ENCANTO DE LO INCONCLUSO


VI

Los niños duermen. Sobre las reposeras del hotel descansamos y tomamos:
- ¿Y ustedes…no quieren tener hijos? – La pregunta tan temida de la típica nos resulta tan temida y típica que no nos sorprende.
Marina:
- Solo si supiera que mis hijos me quieren tener a mi…de madre, por supuesto.
Nos reímos, cómplices. Le tiramos nuestra complicidad en la cara, como un trapo sucio. Me lo imagino y me sigo riendo de la imagen, y de lo patética que soy también me río. Y también porque ya estoy borracha.
La típica busca en mí una mirada orientadora al comentario de Marina. Opto por una explicación que la desnivele (quiero que la desestabilice y que la desnivele, que caiga y que cuando caiga sienta que cayó veinte pisos bajo tierra), le explico la teoría marinesca de la mala prensa materna.
- Mala prensa- repite divertida - Al igual que el anarquismo, la filosofía, la juventud, la globalización…Y la prensa misma…
Si señores, La Típica nos sorprende. Nos deja con la boca entreabierta. Nos pega un cachetazo en la cara. Nos tira un balde de agua fría. Éstas y demás imágenes típicas acuden a mi mente. No  se me ocurren, no son imágenes dignas de mencionar. Son típicas y acuden a mi mente. Porque señores, La Típica no sorprende. Y ya nada volverá a ser lo que era. Con una mirada se lo digo a Marina. Con una mirada de horror responde, bañada en sudor, con dificultad en la conjugación, crispada:
-¡Emborrachémonos!   

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