Te miro mirar

domingo, 23 de junio de 2013

CIEN TRES


Sueño con el portero comiéndose un huevo duro.
Abro los ojos y veo fábricas. Ya pasó el colectivo por mi casa, hace un rato. Me bajo para esperar el otro, el que viene en dirección contraria. Antes de terminar de bajarme lo veo irse corriendo como un mal chiste.   
Hace frío. Pateo una caja de jugo tetra-brick. La hago pasar entre dos fierros. La pateo de una punta a la otra, porque tengo frío.
Por la vereda de enfrente, la de la fábrica, pasan seis perros. Son una manada, se consultan entre ellos y al llegar a la esquina tres doblan y tres siguen de largo. Uno de los tres que doblan se queda indeciso, vuelve a indagar, pero termina doblando también.
Pasan dos hombres hablando de mujeres, hablan de mujeres pero solo nombran a ella, a una. 
Pasan todos los colectivos para el otro lado. Pateo con fuerza la caja hacia la calle. La dejo perfectamente ubicada en la mitad de la misma. El primer vehículo que pase la va a hacer reventar. 
Visualmente no será un gran espectáculo, pero el ruido, el ruido sí.

Lamento que se acerque a los lejos mi colectivo y no poder verla explotar.